La escritora Anna Caballé invita a recorrer los juicios y descalificaciones que ha recibido la mujer a lo largo de los siglos en “Breve historia de la misoginia” (Lumen).
La obra, escrita con cierta voluntad polémica y dedicada a las jóvenes de hoy --como señala la autora en el prólogo--, se aparta de las reivindicaciones feministas de los años 60 y 70 y se muestra muy próxima a la realidad actual.
«Conocía la existencia de muchos escritos misóginos por parte de los hombres, pero no sabía que hubiese tantos firmados por mujeres, un descubrimiento que me ha dolido profundamente», afirmó Anna Caballé (L”Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 1954), autora del ensayo Una breve historia de la misoginia (Lumen).
Entre las opiniones hostiles a la condición femenina, Caballé ha rescatado textos de Pilar Primo de Rivera, Mercedes Salisachs, Carmen Martín Gaite y Elvira Lindo, entre otras. Escribe Pilar Primo de Rivera (fundadora de la Sección Femenina en la época de Franco): «Las mujeres nunca descubren nada. Les falta, desde luego, el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar mejor o peor lo que los hombres han hecho».
Caballé dijo que los comentarios de Pilar Primo de Rivera eran previsibles, pero no así los de una escritora como Carmen Martín Gaite: «De jóvenes las mujeres se agarran unas a otras, se cogen del brazo, se acompañan a todo. Buscan una intimidad, un pedir consejo continuo, apoyarse por el miedo al vacío. Hasta a mear van juntas. No saben entrar solas en un sitio».
Desde el lado masculino
Lo de Umbral, quizá, es de juzgado de guardia: «A uno la violación le parece el estado natural/sexual del hombre. La hembra violada parece que tiene otro sabor, como la liebre de monte. Nosotros ya sólo gozamos mujeres de piscifactoría».
Dice Pío Baroja: «La mujer que va de elegante no tiene vida interior ninguna. Parece que el poco cerebro que tenía se le ha evaporado. Lo único que le queda fuerte es la religión, pero como una ramificación del egoísmo. Como la mayoría creen que después de la muerte se va a volver a vivir, se quieren preparar un sitio confortable para el más allá». Y Gregorio Marañón escribió: «La mujer está hecha para el amor y la maternidad, pero no para intervenir -si no es accidentalmente- en las luchas sociales, ni para cambiar el curso de las cosas con las creaciones de su cerebro».
La autora dedica este ensayo da las mujeres jóvenes de hoy: «Es bueno que sepan lo que han dicho y aún se dice de ellas».
Estructurado en dos partes diferenciadas, la obra arranca con una introducción que reflexiona sobre la pervivencia del pensamiento misógino en la sociedad española de hoy, no sólo por parte de los hombres sinó también de las propias mujeres.
A continuación, el libro reúne por capítulos a los grandes misóginos medievales --Don Manuel, Jaume Roig o Pere Torroella--, pasando por los Siglos de Oro --Quevedo-- y el siglo XIX hasta llegar al XX, donde aparecen textos de autores como Marañón, Ortega y Gaset, y otros contemporáneos de Elvira Lindo, Gabriel Albiac o Francisco Umbral.
En esta antología destacan las palabras de Alfonso X el Sabio, que consideraba a la mujer “la confusión del hombre, bestia que nunca se harta, peligro que no guarda medida”, así como un comentario de Carmen Martín Gaute que arranca con un contundente: “La influencia de las mujeres, ¡qué sarta de mentiras!”.
El libro también permite descubrir a Pilar Primo de Rivera, que declaró que “las mujeres nunca descubren nada. Les falta, desde luego, el talento creador reservado por Dios a inteligencias varoniles”.
Anna Caballé es profesores de Literatura Española e Hispanoamericana en la Universidad de Barcelona (U

. Además de trabajar como responsable de la Unidad de Estudios Biográficos de la citada universidad, ha sido la coordinadora de “La vida escrita por las mujeres” (Lumen) y autora de la biografía de Francisco Umbral, publicada por Espasa-Calpe