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[size=18:b0eef9d3db]Ratzinger controla el C?nclave [/size:b0eef9d3db]
Le han dicho a Marcello que esa paloma blanca que habita en la Capilla Sixtina y que se llama Esp?ritu Santo tiene un cabreo morrocotudo con el decano del colegio cardenalicio, monse?or Ratzinger, porque le est? quitando el puesto y la inspiraci?n aut?noma e independiente que deben tener los cardenales para elegir al nuevo Papa.
En la Iglesia cat?lica no hay democracia, y en las altas instancias del Vaticano, todav?a menos. Se trata de una monarqu?a absoluta no hereditaria pero s? controlada por el Papa de turno, que nombra a los cardenales que luego han de elegir el futuro Pont?fice. Si el Papa es conservador nombrar?, como lo hizo Wojtyla, una mayor?a de cardenales de su cuerda, y as? su sucesi?n estar? en el lado derecho del arco Vaticano.
Por eso ya est?n circulando noticias y rumores sobre la posibilidad de que el duro Ratzinger, hombre de confianza del Papa muerto, sea el sucesor de Juan Pablo II. En realidad, y Marcello tiene buenas fuentes en el Vaticano, todo esto podr?a ser fruto de una conspiraci?n que se inici? meses atr?s, cuando la enfermedad de Karol Wojtyla empez? a ser irreversible. Entonces los cardenales conservadores y el aparato del Vaticano empezaron a mover los hilos para que todo quedara atado y bien atado ante la muerte del Papa. Y en esa conspiraci?n est?n, por supuesto, Ratzinger, el Opus Dei y el grupo de Comuni?n y Liberaci?n, frente a los sectores m?s misioneros y liberales de la Iglesia, como jesuitas, franciscanos y obispos y cardenales de muy modesto origen.
Seg?n las pesquisas realizadas por Marcello, el espect?culo medi?tico de la agon?a, la muerte y los funerales del Pont?fice hab?a sido perfectamente planificado y calculado por los m?s conservadores de la c?pula vaticana con el objetivo de convertir la movilizaci?n en favor de Juan Pablo II en una se?al divina para decir que todos los cat?licos del mundo quieren un Papa conservador como el que acaba de fallecer. ?Y qui?n es ?se? Pues Ratzinger, el duro obispo alem?n, guardi?n de las esencias inmovilistas e integristas del catolicismo que, adem?s de garantizar la continuidad de la l?nea marcada por Wojtyla, est? considerado un Papa de ?transici?n? porque por su avanzada edad (78 a?os) no ser? muy longevo, y m?s adelante ya habr? tiempo para un cambio de tendencia m?s liberal o para un Papa m?s moderno y moderado.
?stos son los mensajes que el n?cleo duro vaticano est? haciendo circular por Roma y por todo el mundo, rompiendo el secreto del C?nclave y continuando con su estrategia de marketing y publicidad sobre la herencia de Juan Pablo II. Y adem?s ya presumen de que tiene apalabrado el voto de cincuenta cardenales y que no est?n lejos de esa mayor?a cualificada que le hace falta a Ratzinger para consumar su golpe de mano en el Vaticano.
Pero los caminos del Se?or son inescrutables y no hay que descartar nada, sobre todo a sabiendas de que la paloma del Esp?ritu Santo que ya habita en el nido de la Capilla Sixtina puede iluminar las mentes de la mayor?a de los purpurados y proceder a un vuelco importante en la elecci?n en favor de un Papa m?s moderado, m?s moderno, m?s actual y m?s liberal. Aunque para que eso ocurra va a hacer falta que se emplee muy a fondo el Esp?ritu Santo, porque el demonio de la intriga ya est? haciendo de las suyas desde el lado conservador. Ojo a Ratzinger, que tiene larga mano y mucha ambici?n.
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